Si observamos que nuestro felino no bebe agua pero además advertimos ciertos síntomas, como la deshidratación, que se puede apreciar por la falta de elasticidad en la piel,
manto poco brillante, escamas, apatía y falta de micción, es el momento
de preocuparnos. Por otro lado, la ingesta excesiva, también conocida
como polidipsia, es también una señal de alarma. Ante estos casos es muy
aconsejable consultar con un veterinario.
En algunos casos, cuando el felino presente algún problema que le provoque rechazo a la hora de beber agua, nuestro veterinario nos prescribirá tomas diarias mediante una jeringuilla. Pero, ¿cómo darle agua a un gato con jeringuilla? Podemos adquirir una jeringuilla pequeña en cualquier farmacia, en la que solicitaremos también que nos retiren la aguja, ya que no vamos a utilizarla. Será fundamental contar con la ayuda de otra persona para que sujete al gato e intentaremos hacer la maniobra lo más rápido posible , para evitar el estrés y la ansiedad en nuestro felino. En caso de que el gato se mueva excesivamente le envolveremos con una toalla, como si fuera un "burrito". Con suavidad palparemos la mandíbula del gato, hasta localizar los colmillos, y mediante los dedos índice y pulgar haremos una ligera presión, que abrirá la boca del gato . Entonces, debemos introducir el agua, con cuidado para no provocar irritación o tos.

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